Los Gases licuados del petróleo ( Butano y Propano) son utilizados normalmente en fase gaseosa, por lo que previamente se han de vaporizar dentro de la propia botella en donde se encuentra en fase liquida.
Esto es una transformación natural que realiza el producto llamada "vaporización natural" y que es la base para el consumo del producto contenido en la botella
Cada vez que abrimos el paso del gas hacia cualquier aparato de consumo, el líquido existente dentro de la botella comienza a vaporizarse en el interior para compensar el aporte de gas que está saliendo.
Es un proceso similar al "hervido" de agua en una olla cerrada, sólo que en este caso el calor para realizarlo lo aporta el propio butano (punto de ebullición 0ºC en estado puro) ó propano (punto de ebullición -44ºC en estado puro).
Al estar el líquido a temperatura inferior a la del ambiente, toma calor de su entorno en forma natural a través de las paredes de la botella. Si el aporte de calor exterior no alcanza para la vaporización solicitada, la presión en el interior de la botella irá disminuyendo, reduciéndose por ello el caudal suministrable por la botella.
Resultado de ello es que en la misma, una vez agotada la carga, pueden quedar restos de producto que no dan el caudal de gas adecuado a las necesidades del usuario, especialmente en aparatos que demanden mucho consumo (calentadores de agua).
Con objeto de optimizar el consumo de la botella para aprovechar estos restos, el usuario, dependiendo de cada caso particular, puede realizar las siguientes acciones:
- Antes de realizar la instalación doméstica de gas y dependiendo del tipo de aparato de consumo, consulte con su instalador la posibilidad de colocar una o dos botellas en conexión, especialmente si las piensa ubicar en el exterior de la vivienda. Aunque en estas zonas la media de temperatura exterior no es muy severa, en temporadas frías la vaporización natural puede reducirse sustancialmente.
- Siempre que su instalación lo permita, puede aprovechar la botella agotada en aparatos que demanden poco consumo (cocinas domésticas) ó limitar el caudal del aparato (calentadores de agua) para labores que no necesiten un aporte de calor excesivo (fregaderos, lavabos, etc.).
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