Todos los efluentes de los procesos productivos de las diferentes Plantas confluyen en la Planta de Tratamiento de Efluente Líquido (PTEL), al objeto de garantizar que la calidad del vertido cumpla rigurosamente los parámetros de calidad exigidos por la legalidad vigente y en su caso los mejores.
De esta forma, el agua que la Refinería utiliza en sus procesos de fabricación, las de agua de lluvia recogidas en sus instalaciones y las de deslastres, en su caso, son tratadas totalmente en dos modernas plantas, una de proceso físico-químico y otra biológica, que permiten desarrollar un sistema de depuración que responde a la tecnología más avanzada.
El resultado del seguimiento y registro diario de los parámetros del vertido se envían a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, incluido el valor de pH de efluente que se remite por radio en continuo al Centro de Datos de Calidad Ambiental (CDCA) de la misma Consejería.
Cuatro áreas componen la Planta de Efluente: